Rosa de Jericó: Anastatica hierochuntica | Historia, cultura y cuidados

¿Sabes que existe una planta que puede morir y revivir varias veces? ¿Que además se enrolla como una bola y se desplaza por el viento? ¿Y también tiene propiedades medicinales, mágicas y científicas? Pues esa planta existe y se llama rosa de Jericó. En este artículo podrás aprender todo sobre ella, de sus características, curiosidades y cuidados.

Anastatica hierochuntica

Ficha de la rosa de Jericó

La rosa de Jericó (Anastatica hierochuntica) es una planta herbácea anual que pertenece a la familia de las crucíferas, la misma que el repollo, el brócoli o la mostaza. Su nombre científico significa “que se levanta de nuevo” o «resurrección sagrada» y hace referencia a su asombrosa habilidad para sobrevivir a la sequía.

Origen

La rosa de Jericó es originaria de los desiertos de Arabia, del Sahara y las inmediaciones del mar Rojo, estando también presente en Palestina y Egipto. No crece de forma nativa en la ciudad de Jericó, aunque debe su nombre a su “perpetuo renacimiento”, como la ciudad bíblica, Jericó, que nunca dejó de renacer de sus cenizas.

Aspecto

La planta tiene un aspecto ramificado y cubierto de pequeñas hojas verdes. Sus flores son blancas y se abren al amanecer. Sus frutos son unas cápsulas que contienen semillas muy resistentes. Cuando la planta se seca, sus ramas se enrollan formando una bola que se desprende del suelo y es arrastrada por el viento. Así, la planta puede dispersar sus semillas por grandes distancias.

Ciclo de vida

Pero lo más sorprendente es que la planta no muere al secarse, sino que entra en un estado de latencia. Sus células se protegen con una sustancia llamada trehalosa, que evita que se dañen por la deshidratación. Cuando la planta entra en contacto con el agua, sus ramas se despliegan y recobran su color verde. Este proceso puede repetirse varias veces, lo que le ha valido el apodo de “planta de la resurrección”.

Al ser una planta del desierto, en condiciones naturales pueden pasar más de 100 años en dicho estado de latencia hasta que lleguen las lluvias torrenciales y suelte las semillas. Estas germinarán en pocas horas, en una o dos semanas crecerán nuevos flores y se secarán de nuevo por el sol abrasador, comenzando un nuevo ciclo.

Cuidados de la rosa de Jericó

Si quieres tener una rosa de Jericó en tu casa, no te preocupes por los cuidados, ya que son muy sencillos. Solo necesitas seguir estos consejos:

  • Iluminación: La rosa de Jericó necesita mucha luz, pero no directa. Lo ideal es colocarla cerca de una ventana donde reciba luz indirecta y brillante. Evita los lugares con sol muy fuerte o sombra total.
  • Suelo: La rosa de Jericó puede crecer tanto en tierra como en agua. Si optas por la tierra, usa un sustrato bien drenado y aireado. Puedes mezclar algo de arena para facilitar el drenaje. Si prefieres el agua, usa un recipiente con piedras o guijarros y cubre la base de la planta con agua. No la sumerjas completamente, ya que podría pudrirse.
  • Riego: La clave para el cuidado de la rosa de Jericó es el riego adecuado. Mantén el sustrato o el recipiente húmedo, pero no encharcado. Recuerda que la planta puede “morir” cuando está seca, pero revive cuando se riega. No obstante, no abuses de este efecto, ya que podría debilitarla. Lo mejor es dejarla secar una vez al mes y luego rehidratarla. Cambia el agua cada semana para evitar la acumulación de algas y bacterias.
  • Temperatura y humedad: La rosa de Jericó es una planta que se adapta a diferentes condiciones climáticas. Puede soportar temperaturas entre 10 y 35ºC, aunque lo ideal es mantenerla entre 15 y 25ºC. No le gustan las heladas ni el calor excesivo. Respecto a la humedad, no necesita mucha, ya que es una planta del desierto. Sin embargo, puedes pulverizarla con agua de vez en cuando para limpiarla del polvo.

Historia y cultura

La rosa de Jericó tiene una larga historia que se remonta a tiempos antiguos. Se cree que fue una de las plantas que acompañaron al pueblo hebreo en su éxodo por el desierto. También se dice que fue un regalo de los Reyes Magos al niño Jesús. Por eso, se considera una planta sagrada y un símbolo de esperanza y fe.

Medicina tradicional

La rosa de Jericó se ha utilizado en la medicina tradicional durante siglos. Se cree que tiene propiedades curativas para diversas afecciones, como la fiebre, las enfermedades respiratorias, la artritis y la diabetes. Además, se le atribuyen propiedades terapéuticas como diurética y cicatrizante. También se utiliza como diurético y en la elaboración de algunas cremas anti edad.

Planta de la fertilidad

La rosa de Jericó, también llamada «Chajarat Mariam» en árabe «árbol de María», es una planta milenaria que se usa en Oriente Próximo para potenciar la fertilidad. Representa para muchos un signo de renacimiento y fecundidad y también se usaba como remedio natural para mejorar los trastornos menstruales.

¿Cómo preparar una infusión de rosa de Jericó?

  • Calienta 1 litro agua hasta que hierva.
  • Espera hasta que la temperatura del agua baje a 40 grados.
  • Añade ahora unos cuantas ramas de la rosa de Jericó (unos 20g) y déjalo reposar durante varios minutos.
  • Retira la planta del agua tan pronto como esté bien diluida.
  • Bebe la infusión con azúcar, miel o limón.

Esta infusión se puede beber en ayunas para aprovechar sus propiedades curativas. También se puede usar como baño o tónico facial para tratar problemas de la piel como el acné y las quemaduras solares. La infusión se conservará durante 48 horas máximo.

Propiedades mágicas

Los ocultistas han atribuido a esta planta propiedades mágicas. Durante numerosos milenios ha sido empleada para absorber energías. En resumen, se le atribuyen las siguientes creencias:

  • Atraer la buena suerte, la prosperidad y la abundancia.
  • Proteger el hogar, el negocio y la familia de las malas energías.
  • Purificar el ambiente y armonizar el espacio.
  • Favorecer la salud, la vitalidad y la longevidad.
  • Simbolizar la resurrección, la esperanza y la fe.

Ciencia

La rosa de Jericó también ha despertado el interés científico por su extraordinaria resistencia a la sequía. Se han realizado estudios para comprender los mecanismos moleculares que le permiten entrar en criptobiosis, es decir, detener sus funciones vitales sin morir. Estos conocimientos podrían aplicarse para mejorar la tolerancia al estrés hídrico en otros cultivos o para preservar células y tejidos en condiciones extremas.

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